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domingo, 1 de noviembre de 2009

Ejército Nacional coordinará con Haití búsqueda de cómplices asesinatos de sargento y teniente retirado



Dajabón.- El jefe de la Cuarta Brigada del Ejército con asiento en Mao dijo ayer que coordina con las autoridades haitianas para apresar a los ciudadanos de ese país que están implicados en la muerte de un sargento mayor de la Fuerza Aérea, adscrito al Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (Cesfront), y de un segundo teniente retirado.

El general Napoleón Terrero Figueroa dijo que las autoridades tomarán cuantas medidas sean necesarias para ampliar la vigilancia y garantizó a los residentes en la zona fronteriza y sus proximidades que la paz, el sosiego y el respeto a la propiedad serán mantenidos.

Las víctimas fueron el sargento mayor Cornelio Ureña Guzmán, de 32 años, y el segundo teniente retirado de la Policía, José Justo Pérez Cruz, de 68 años. El militar asesinado era al momento del hecho quien comandaba el puesto del Cesfront de Don Miguel, próximo al puente del río Masacre, en esa comunidad y le había propinado fuertes golpes a los cuatreros haitianos y dominicanos que roban ganado para llevarlo hacia Haití. Además de asesinar al militar, en ese lugar los cuatreros amordazaron y golpearon a la pareja de esposos, Juan Carlos Cordero y Yajaira Jiménez.

La jornada sangrienta implicó además la toma de rehenes de padre e hijo, el robo de armas, vehículos, asaltos y otras acciones que crearon zozobra y temor en esta zona, donde los protagonistas principales fueron Amauri Germán Polanco, de 25 años, y Jairo Pimentel, de 20, ambos residentes en Puerto Plata, donde son implicados en la muerte de otro oficial retirado de la Policía durante un atraco.

Desde la noche del viernes y toda la mañana de ayer, comunidades de esta provincia se vieron sometidas a una gran tensión debido a las acciones sangrientas de una banda compuesta por cuatreros dominicanos y haitianos.

El asesinato del sargento mayor se produjo el viernes a las ocho de la noche, donde además de los dos puertoplateños apresados, se dijo que participaron otros tres haitianos. A las siete de la mañana del sábado, los antisociales, aunque parece que ya se habían divididos de los extranjeros, mataron al segundo teniente en la comunidad La Bomba, de Loma de Cabrera.

Luego fueron apresados por una patrulla militar y enviados a Capotillo con un efectivo del Ejército Nacional.

Los apresados, quienes tenían la pistola que le habían quitado al sargento y un revolver, encañonaron al militar, le despojaron de un fusil y lograron escapar, hasta recalar en el negocio del señor Felipe Pueblo, en la carretera hacia Capotillo, a quien le quitaron tres mil pesos en efectivo.

Siguieron sus andanzas y despojaron de su motocicleta a un motonchista en la zona, hasta llegar a la residencia del pastor evangélico Danilo Antonio Sosa, donde se refugiaron manteniéndolo como rehén junto a un hijo suyo de siete años. En el lugar, el más joven, Jairo Pimentel, tomó la pistola y alegando que sabía los graves hechos en lo que estaba involucrado intentó dispararse a la cabeza, siendo persuadido por el religioso de no hacerlo.

Luego el teniente de la Policía Fernando Fernández los convenció que salieran de la residencia del pastor que le garantizaba la vida.

Siendo llevados por una patrulla militar, que los despojó del fusil, una pistola, un revolver y un celular, hasta el cuartel policial de esta ciudad de Dajabón.

Confesiones
En el cuartel policial de Dajabón, Amauri Germán Polanco y Jairo Pimental informaron que pertenecen a una banda donde participan tres haitianos y que su contacto principal en esta ciudad fronteriza es un ciudadano del vecino país conocido como Cumba.

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EL JEFE DEL CESFRONT VALORA SU DEDICACIÓN
El jefe del Cesfront, general del Ejército Nacional, Francisco Gil Ramírez, condenó la muerte a tiros del sargento Cornelio Guzmán Ureña, ocurrida la noche del viernes en la comunidad Don Miguel de la fronteriza provincia de Dajabón.

El alto oficial dio sus declaraciones luego de encabezar la entrega del cadáver de Guzmán Ureña a sus familiares, de quien ponderó su dedicación y honradez.

“Hoy estamos despidiendo con mucho dolor a un joven valioso de los nuestros quien fue cobardemente asesinado en el cumplimiento del deber por parte de un grupo de antisociales, sin embargo es bueno que quede bien claro, que esto no nos amedrenta y muy por el contrario, nos fortalece en la lucha contra el crimen”, afirmó.

En tanto que el gobernador de Dajabón, Miguel Cruz Jiménez expresó su consternación por los hechos sangrientos que sacudieron la provincia desde la noche del viernes y garantizó ayuda a las familias de las víctimas, incluyendo terapia sicológica al pastor evangélico y en especial a su hijo de siete año que fueron tenidos como rehenes.

Y el fiscal de Dajabón, Juan Casilla Solís, dijo que esos hechos serán investigados profundamente para establecer las responsabilidades de lugar, al tiempo de informar que toda la provincia está siendo rastreada por militares para evitar situaciones similares.