Buscar este blog

viernes, 26 de septiembre de 2008

¿Marcha de Periodistas o un CDP atrapado en los años 70?

La estudiante María Cándida, quien cursa el quinto semestre de Comunicación Social versión Periodismo de la UASD, no escribe esta comunicación, la cual vamos a publicar por ser interesante.
POR MARIA CÁNDIDA
Especial para Parámetro Nacional

Aprovecho para expresar mi opinión respecto a una marcha de periodistas, no periodistas, enganchados, busca vida y gentes del foro alternativo, que fuera hecha en la capital el martes. Uno debe defender con energía el derecho de expresión y difusión del pensamiento, naturalmente sin dejar de lado los límites que las regulaciones legales y la propia declaración universal de los derechos humanos imponen.
Entiendo que ese derecho no puede ser confundido con algún poder supremo del que algunos se consideren revestidos para usarlo alegremente, sin reparar que puede afectar, dañar e irrespetar el derecho de los demás.
El uso de los medios masivos de comunicación tiene que fundamentarse, además, en otras normas que más bien se orientan en el sentido de la responsabilidad y conciencia que se supone debe tener todo sujeto emisor de las consecuencias que a los individuos y la sociedad genera su uso inadecuado, sin controles éticos y sin equidad.

Se entiende que en toda sociedad regida por reglas y normas de comportamiento social cada quien debe ser responsable de sus acciones. En ese contexto, los periodistas, ni ningún otro sujeto, aquí se le llama comunicador, que por falta de regulaciones de nuestros medios se les permita estar haciendo opinión de todo tipo y en total libertinaje, no pueden sentirse ni mucho menos colocarse por encima de la ley y de la sociedad cuando, por ligerezas que dañan a terceros, se actúa contra ellos por vía de los mecanismos que la ley prevé para esos fines.

Si usted de forma alegre, sin miramiento alguno, impulsado por pasiones políticas o simplemente por el afán de golpear afectó la imagen de una persona, empresa o institución y, en consecuencia, se produce una reacción en contra suya, a de entenderse como natural que se coloque usted a merced de la ley en vez de refugiarse en agrupamientos que asuman su defensa en los medios o en las calles.

La marcha en cuestión retrata la inmadurez, falta de institucionalidad y la precaria capacidad crítica y reflexiva de un colegio que confunde sus roles y su misión, hasta el extremo de convertirse en un sindicato común y corriente aglutinante de buhoneros. No dejo de admitir que entre los casos enarbolados para convocar la actividad los hay, muy pocos por ciertos, que se justifica sean denunciados y protestados, pero esa no es materia de un colegio de periodista

Se ha convertido en rutina que sin indagar previamente nada, sin consultar a sus organismos y mucho menos a sus afiliados, sin asumir una postura profesional y de equilibrio social, el CDP se deje arrastrar por una suerte de sentimiento antigobierno- se trata de una entidad controlada en sus últimos 10 años por dirigentes perredeistas en la mayoría de los casos sin brillo ni méritos en el periodismo- y acaba apoyando a la ciegas las acciones de cualquier presumido que se cree o entienda la cocacola del desierto y haga de su práctica diaria un instrumento para, de forma discriminatoria, ensañarse contra empresas, instituciones e individuos que no le simpatizan o no encajan con sus preferencias políticas e ideológicas. O que no correspondan con sus pretensiones…

La postura del CDP en principio debe ser de ponderación y empoderamiento de los casos que llegan hasta su seno, con la finalidad de tomar conocimientos, estudiarlos y finalmente fijar una postura con la madurez y altura como debe hacerlo una entidad que agrupa a profesionales del periodismo. Pero se hace al revés, se reacciona a la loca promoviendo declaraciones repetidas o asumiendo acciones de protestas que la propia ley 10-91 le prohíbe.

En la cabeza de la dirigencia del CDP la sociedad y sus instituciones están todavía atrapadas en los años 70. Por eso ante cualquier situación que algún le lleve o de la que se enteren vía los medios informativos y que involucre a cualquier sujeto que se llame periodista o que considere tener permiso especial para hacer opinión pública a sus anchas, sin reglas ni restricciones, la dirigencia del CDP adopta la postura de rebelión y encausa su atraso enfermizo como bandera de solidaridad.

Pienso que los periodistas debieran dedicar más atención a cosas como éstas.


María Cándida
estudiante 5to. Grado de Periodismo de la UASD.
Mariacandida09@yahoo.com