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lunes, 19 de octubre de 2009

Eduardo Baldera Gómez narra periplo que pasó durante 22 días de secuestrado

El día que lo secuestraron, Edward Baldera Gómez se levantó como de costumbre: a las seis de la mañana. Se bañó, se cambió y se fue a Samaná para atender el negocio familiar. Ese viernes, 18 de septiembre, parecía una fecha normal, pero fue un día que cambió el curso de la historia de la familia Baldera Gómez. El rapto de su hijo la sumergió en el dolor y la incertidumbre y la colocó en el ojo de la opinión pública. Su vida ya nunca será igual.
Un equipo encabezado por el director de LISTÍN DIARIO, Miguel Franjul, y el subdirector, Fabio Cabral, se trasladó a la ciudad de Nagua, para conocer la verdad de los hechos.
Este es el relato, contado por su propio protagonista:
¿Cómo fue ese día?Eso fue un viernes, 18 de septiembre. Yo normalmente me levanto a las seis, me baño, me voy para mi trabajo con mi cuñado y otro empleado. Me fui para Samaná con un millón y pico de pesos. Como a las dos de la tarde vimos a unos tipos sospechosos allá; llamamos a mi papá y él llamó al coronel de la Policía en Samaná. La Policía fue y se los llevaron presos y todo fue normal, cerré el negocio como a las cinco de la tarde y cogí para acá, con los dólares y euros que compro. Llegamos en el transcurso de una hora, entro a mi casa, me cambio de ropa, guardo el dinero y salgo para el gimnasio. Salgo del gimnasio como a las 8:30 de la noche pero como mis padres estaban en un retiro en la capital, me voy para donde mi novia para poder venir temprano a mi casa. Como a las 9:00 llegan tres hombres, caminando y uno me dice:
- El coronel Escolástico te mandó a buscar
-¿Qué quiere el conmigo?
-No, él te va hacer un par de preguntas y vienes de una vez.